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En bucle (I): Woods – Can’t See At All

25 Feb

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En bucle. Escuchar una canción una y otra vez y no cansarte de ella. Despertarte con ese tema, escucharlo en el coche, tararearlo por la calle. De eso va este nuevo apartado: de esas canciones que te enganchan y no puedes sacarte de la cabeza. Y qué mejor manera de compartir con vosotros esta sección que con el retorno de uno de esos grupos de los que profeso mayor devoción: Woods.

Can’t See At All es el segundo adelanto de los de Brooklyn, que el 8 de abril presentan su noveno (!) álbum, City Sun Eater in the River of Light y confirman las buenas sensaciones que nos dieron con su primer teaser, Sun City Creeps.

Para ello, Woods exploran un terreno totalmente nuevo para ellos, el funk. Y lo bordan. El groove de la guitarra eléctrica, el teclado eclesiástico y la voz en falsete de Jeremy Earl generan una explosiva mezcla buenrollista que nos adelanta ya el sol, la primavera, el calor y las primeras cervezas en las terrazas de los bares.

Veremos como queda el conjunto de City Sun Eater in the River of Light, pero mucho me huelo que será candidato (una vez más) a ser uno de los grandes discos de 2016.

¡Descorchad esas cervezas, Woods ha venido para alegrarnos la primavera!

 

 

El tracklist completo de City Sun Eater in the River of Light quedará así:

1. Sun City Creeps
2. Creature Comfort
3. Morning Light
4. Can’t See At All
5. Hang It On Your Wall
6. The Take
7. I See In the Dark
8. Politics of Free
9. The Other Side
10. Hollow Home

Sufjan Stevens – Carrie & Lowell: emocionar desde las entrañas

2 Feb

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Dicen que no hay mayor conexión en el mundo que la de una madre y un hijo. Quizás por esa razón la ausencia de este nexo puede marcar profundamente la vida de una persona. Ese es el caso de Sufjan Stevens cuya madre, Carrie, abandonó su familia cuando era sólo un niño. Problemas psicológicos, drogas y alcohol la llevaron lejos de casa malviviendo entre la miseria y teniendo escaso contacto con su hijo hasta bien entrada la edad adulta. Desgraciadamente el reencuentro sería efímero ya que Carrie murió de cáncer en 2012.

Sufjan se recluyó en su casa repitiendo el patrón que casi llevó a la perdición a su madre (alcohol, antidepresivos, etc.). Pero a diferencia de Carrie él sí supo canalizar sus emociones haciéndolo de la mejor manera que sabía: componiendo música.

Carrie & Lowell es el resultado de este proceso de superación. Un disco arrebatador e íntimo, dejando de lado la evolución electrónica de ‘The Age Of Adz’ (2010) y regresando a su origen más folk con canciones mínimas, limitadas a la soledad de la voz de Sufjan, las cristalinas cuerdas y un leve pero imponente sonido electrónico en forma de coda hacia el infinito.

Son tres los momentos vitales ligados a su madre que describe Sufjan, instantáneas surgidas desde las entrañas, a corazón abierto. Tres fotografías para Carrie.

Su infancia. Los recuerdos de niñez en Oregón surgen en temas como ‘Death With Dignity’, describiendo uno de sus breves momentos de felicidad con Carrie y su pareja Lowell Brams, el cual ejercería una fuerte influencia positiva en él (de hecho es hoy el director de su sello discográfico). A él también está dedicada la emotiva ‘Eugene’.

 

El miedo y la muerte de Carrie. ’Fourth of July’ cuenta las últmas conversaciones de los dos, llenas de emoción y amor. También en ‘Should Have Known Better’ Sufjan relata su arrepentimiento tras la desaparición de una madre a la que le huiera gustado concoer más (‘I should have wrote a letter, and grieve what I happen to grieve’).


La aflicción y la unión en espíritu. El comportamiento autodestructivo posterior a la muerte es descrito en ‘No Shade In The Shadow Of The Cross’, aunque eso acabe significando la unión definitiva con su madre y su salvación (‘todo lo que veo me regresa a tí de alguna manera’ dice en ‘The Only Thing’).

Y siempre llega la luz al final del túnel. ‘My Blue Bucket of Gold’ es el tesoro que todos tenemos dentro y al que nos aferramos a seguir adelante junto a nuestros amigos y gente querida. Y es ahí donde Carrie vive eternamente.

Carrie & Lowell es sinceridad. Sinceridad por cómo nos explica sus sentimientos, abriendo su corazón y mostrándonos su alma. Y es precisamente esa honestidad la que nos hace cómplices de ellos, recordándonos a todos esos momentos difíciles y oscuros de nuestras vidas, donde no queda más opción que levantarse del suelo y volver a caminar con la vista al frente.

Por dejarnos compartir tu vida, gracias Sufjan.

Y hasta siempre, Carrie.

NOTA: 9.5/10

(Artículo publicado en Noir Magazine el diciembre de 2015)

CRÍTICA: MGMT – MGMT: Lisérgica Traición

1 Oct

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Apreciados MGMT,

Me habéis traicionado. Esperar tres años, contando cada día que pasaba a la espera de noticias vuestras…¿y reaparecéis con este disco? Os habéis vuelto locos.

¿Recordáis como nos conocimos? Fue un verano de 2008, cuando os presentásteis con ‘Time to Pretend’ y ‘Kids’ en vuestro debut (Oracular Spectacular), y lo petasteis. Al principio os miré con desconfianza, pensando que sólo erais dos niñatos que iban a pegar un pelotazo de verano y poco más. Pero al indagar en vuestro disco descubrí algo muy diferente. En ‘Weekend Wars’ o ‘Electric Feel’ mostrabais una capacidad de hacer buenas canciones, y adelantabais en temas como ‘Of Moons, Birds & Monsters’ un gran gusto por el pop psicodélico.

Os hicisteis mayores, y pensasteis que quizás no os iba el rollo de ser un grupo para adolescentes ávidos de pop fácil y directo. Por eso en 2010 lanzasteis ‘Congratulations’ y optasteis por la opción más dificil: canciones difícilmente comerciales, pero conjugando una perfecta simbiósis de pop y psicodelia a partes iguales. Dejasteis boqueabiertos a todos…y me enamoré de vosotros. Ese paso tan difícil para muchos (el no dejarse seducir por el éxito comercial), fue una evolución natural para vosotros. Muchos han seguido vuestro ejemplo (Foxygen p.ej.). Y es por eso que no entiendo lo que habéis hecho con vuestro nuevo disco, el homónimo ‘MGMT’.
Abris con ‘Alien Days’, una pieza que continúa el trabajo hecho hasta ahora e añade el toque Dave Friedman, productor de Flaming Lips. Y esto ha sido una mala elección, ya que habéis heredado el lado plomizo que pueden tener los Flaming, capaces de maravillas sonoras y de insoportables pesadillas acústicas.
El disco en general, es una absoluta locura sin sentido, un compendio lisérgico que no sabes exactamente a donde te lleva. Canciones sin estribillo, abstractas hasta lo insoportable. El principal single del LP, ‘Your Life is a Lie’ es un mantra tan absurdo como el propio videoclip. La primera vez suena divertido. A partir de la segunda escucha te cuesta aguantar más de un minuto de la canción (y eso que ‘solo’ dura 2:06 min).

Your Life Is a Lie

Otras canciones tratan de recordar la psicodelia de Syd Barret o incluso de los Beatles con poca fortuna (‘Mystery Disease’ es una mala imitación de ‘Tomorrow Never. Knows’). Y al final solo aparecen un par de momentos de aparente lucidez, la acertada versión del ‘Instrospection’ de Faine Jade; y el viaje por las estrellas que nos propone ‘Astro-Mancy’.

No entiendo que queráis ser tan diferentes. No se que droga tomáis, pero no os sienta bien. Vosotros mismos sois conscientes del extraño resultado de este disco a tenor de vuestras declaraciones, no se os ve muy satisfechos.
Y os suspendería en mi primera crítica en mucho tiempo, pero no puedo. Os sigo amando. Y esperaré aquí pacientemente vuestro resurgimiento en vuestro próximo disco. No me falléis.

Atentamente,
Mrtolo

NOTA: 5/10

CRÍTICA: Elbow – Build A Rocket Boys! : a fuego lento

28 Jul

Que Guy Garvey es un tipo peculiar ya lo vimos en el anterior post de Jesca Hoop. Un anti-héroe del pop, rollizo, de semblante triste y mirada melancólica. Pero a pesar de no ser un artista a seguir por quinceañeras, posee una de las voces más profundas y versátiles del panorama musical inglés.

Su grupo Elbow ha pasado más de 10 años bajo el olvido de la prensa musical, refugiándose en su Manchester natal, y conformando un movimiento musical junto a otros grupos contemporáneos a ellos, como The Doves. Mientras grupos adolescentes tenían un repentino y masivo éxito en el inicio de sus carreras (y en la mayoría de estos casos caían al olvido en su segundo o tercer disco), la trayectoria de Elbow se ha ido cociendo a fuego lento, de boca a boca y de sala en sala hasta llegar a 2008. The Seldom Seen Kid, su quinto disco de estudio, supuso el punto de lanzamiento definitivo de la carrera de Elbow, con más de un millón de copias vendidas y el premio Mercury al mejor disco del año. A Garvey le sobrevenía el éxito…con 34 años.

El camino recorrido hasta este éxito no fue fácil. Pero mayor reto era mantenerse en la cresta de la ola, y demostrar que Elbow no era flor de un día. Lejos de intentar copiar el estilo del anterior disco, ha hecho lo más dificil: regresar a los inicios del grupo, a los medios ritmos, y al pop reflexivo y  melancólico con toques progresivos de sus primeros discos.

‘Build a Rocket Boys!’ no es un disco fácil de escuchar. Es muy denso y nostálgico, no apto para los que busquen hits de sencilla producción. Sólo aquellos con un poco de estómago musical y los que lleguen a una segunda y tercera escucha se darán cuenta que Elbow ha cocido a fuego lento una obra semi-conceptual con momentos muy reseñables.

Elbow - The Birds

El primero de esos momentos llega en la primera pista del álbum, ‘The Birds’. Una pequeña pieza progresiva de 8 minutos en constante crescendo que recuerda a los mejores tiempos de Genesis. Y es que los efectos del teclado suenan a los de Tony Banks, y los gritos de Guy Garvey evocan la voz y obra de los primeros tiempos de Peter Gabriel en solitario.  

Posteriormente, el ritmo se detiene y nos aparece ‘Lippy Kids’, una obra contrapuesta a la anterior. Con una sola nota de piano y unos acordes de bajo (y unos refinados coros de acompañamiento) Elbow revive los momentos de su juventud, siempre desde un prisma melancólico. Con ‘With Love‘ se mantiene esa tranquililidad con un mayor estado de ánimo hasta llegar a ‘Near Little Rows’, una canción que saca a relucir todos los colores que puede ofrecernos este grupo con una pulsación constante y pegadiza, sobretodo en el toque del piano. Y es que tan temprano escucharemos canciones tan arregladas e instrumentadas como ésta en contraste con el minimalismo instrumental de composiciones como ‘Jesus Is A Rochdale Girl’.

 

En la parte central del álbum hay que reconocer que los temas se nos atascan y se hacen algo plomizos, sobretodo con ‘The Night Will Always Win’, y en menor parte con ‘High Deals’ y ‘The River‘. Es en esos momentos cuando uno empieza a perder la esperanza con estos chicos…hasta que aparece ‘Open Arms’. Unos acordes de piano introducen la voz de Gurvey, cuando de repente llega la explosión de los coros (muy al estilo Arcade Fire), y nos reencontramos con la mejor versión de Elbow en la que es una de las mejores canciones nunca escritas por ellos, un alegato de esperanza en medio de unos temas de cargado carácter nostálgico, y en cierta parte tristes. En contraposición, ‘Open Arms’ canta al consuelo y la esperanza, a los ‘brazos abiertos para corazones rotos’:

 

Tras un breve ‘bis’ de ‘The Birds’ interpretada por el cantante y afinador de pianos John Moseley (en el que parece transportarnos a los cuentos de Dickens), el álbum finaliza su andadura con la  dream-song  ‘Dear Friends’, un agradecimiento a los amigos de toda la vida, aquellos que están a las buenas y a las malas, dejándonos un regusto final de boca muy dulce.

Si bien ‘Build A Rocket Boys!‘ no supera a su predecesor ‘The Seldom Seen Kid‘, es de agradecer que a Elbow no les haya subido a la cabeza esa (merecida) fama adquirida, publicando un disco de gran calidad y aprovechando las (muchas) cualidades que estos chicos poseen, seguros del camino a recorrer. 

No todos los que llegan arriba consiguen tener las ideas tan claras como ellos…

 

Nota: 7.5 /10

Fecha de publicación: marzo de 2011
Distribuido por Polydor UK
 

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Jesca Hoop – ‘Murder by Birds’: la niñera que todos quisiéramos tener

13 Jul

De vez en cuando un servidor, ávido de nuevas músicas, encuentra perlas que sorprenden y enamoran. A mí me pasó la semana pasada.

Buscando entre archivos de Elbow (cuyo nuevo disco, ‘Build A Rocket Boys!‘  revisaremos a fondo en breve) por Youtube, encontré una colaboración de su cantante, la ‘anti-estrella’ pop Guy Garvey, con una desconocida a mis oídos, una tal Jesca Hoop. La canción , cuyo nombre es ‘Murder By Birds’, es una deliciosa composición folk en un trío formado por Hoop, Garvey y una guitarra. Y si hay algo que destaca de ella, es la voz aguda y cristalina de la solista, ínitma, con un rango vocal de notas agudas que impresionan.

Realmente suena como una canción de cuna…y ahí viene la sorpresa que esconde esta señorita. Criada en el norte de California, entre sus primeros trabajos encontramos el de niñera de los hijos de Tom Waits (!!!). Quizás la influencia de este último, quien describe sus canciones como ‘nadar en un lago por la noche’, ahuparía la carrera musical de Jesca Hoop, que ya tiene en su haber un par de LP’s (esta canción pertenece al ‘Hunting My Dress’), y ya ha sido telonera de gente tan importante como Mark Knopfler, Eels, o los anteriormente citados Elbow.

Así pues, esperad a que sea de noche, apagad las luces, cerrad ventanas y dejaos arropar en la cama por vuestra nueva niñera. Felices sueños.

Dream pop : de unos gemelos llamados Cocteau a los chicos de la casa en la playa

11 Jul

Dentro de los muchos estilos que podrás encontrar en el mundo del pop / rock existe uno que nos transporta a lo etéreo, a la nocturnidad, a los sueños: el dream pop.

El género, cuyo término es atribuido a los ingleses A.R. Kane, nace de la evolución del post-punk hacia nuevos sonidos más intimistas y soñadores durante los 80 en Inglaterra. Delays y eternas reverberaciones , mezclados con toques electrónicos distinguían ese sonido,  curiosamente capitalizado mayormente por mujeres, aunque con sonadas excepciones. 

Si tenemos que buscar el porqué del dream pop, quizás debieramos fijarnos en el primer gran grupo del género, los Cocteau Twins:

Otros grupos desaarrolarán este género atmosférico y ensoñador, como The Passions, Lowlife, o los anteriormente mencionados A.R.Kane, aunque la mayoría tendrían un efímero éxito durante los últimos 80 y primeros 90.

El género empezaba a fragmentarse, y iba dando paso a nuevos sonidos y estilos de marcada tendencia indie, como el shoegazing (término surgido de las palabras shoe (zapato) y gazing (mirar hacia el suelo), que refería a aquellos grupos que actuaban mirando hacia el suelo, evitando el contacto visual con el público). My Bloody Valentine, Levitation o Sonic Youth mantenían algunas características del dream pop añadiendo más agresividad y más guitarras al concepto. Pocos grupos mantendrían el purismo de aquellos primeros grupos. Quizás durante los 90 la más sonada excepción fue Mazzy Star. Esta formación, y más concretamente las actuaciones en solitario de su líder, Hope Sandoval (con sus Warm Inventions), llevaron hasta el extremo más acústico e íntimo sus canciones, como vemos en ‘Suzanne‘:

El paso de los 90 hacia el nuevo milenio multiplica los subgéneros y arrincona el dream pop hacia una influencia más que una tendencia, sólo prevaleciendo en temas esporádicos de la escena indie. Flaming Lips, Mercury Rev, PJ Harvey, o incluso los más comerciales REM (sobretodo en su disco Up) o Coldplay (en su debut Parachutes) nos concedían pequeñas dosis de sueños. También la música electrónica era un pequeño refugio en canciones como ‘All I Need‘ de Air o ‘Teardrop‘ de Massive Attack.

Y así llegamos a nuestros días. En una época donde se aprecia una recuperación revival de los 80, el dream pop resurge de sus cenizas y agrupa una serie de nuevos valores que recuperan la herencia de los primeros ”conquistadores” y evolucionan el género hacia una nueva tendencia. La sensualidad de Wild Beasts, el intimismo de The XX, los originales Grizzly Bear son ejemplos de la riqueza de la nueva hornada del new dream pop. Pero quien encarna todo esos valores originales llevándolos a nuevos hitos no son otros que Beach House (que por cierto veremos en concierto el 28 de julio en el Poble Espanyol de Barcelona). La combinación de su estilo ochentero, la voz andrógena de Victoria Legrand, y una guitarra lisérgica nos teletransportan de nuevo a los Cocteau Twins, cerrando así un círculo de casi 30 años de éxitos de un género que vuelve a estar en plena actualidad: el dream pop.

CRÍTICA Danger Mouse & Danielle Luppi – Rome: una perfecta BSO…sin película

4 Jul

Decir el nombre de Danger Mouse es hablar de uno de los artistas más polifacéticos de este siglo XXI. Productor del Demon Days de Gorillaz, así como de Gnarls Barkley, y cofundador del grupo Broken Bells  (junto con James Mercer de The Shins), ahora ha querido sorprendernos con un concepto totalmente diferente. Junto con el compositor y teclista Daniele Luppi han creado una banda sonora, titulada Rome, cuya película no verás nunca. Y desde luego es una lástima, pues este disco es para mí uno de los bombazos de 2011. Y si fuera esto poco, los invitados a esta B.S.O. son dos grandes voces:  Jack White (White Stripes) y Norah Jones.

El álbum es un auténtico homenaje a aquellas bandas sonoras de los spaghetti westerns de los años 60-70, con un énfasis muy especial a las composiciones de Ennio Morricone que tanto deleitaron a los amantes del género. Su título de hecho ya es de por sí una declaración de intenciones, no en vano su elaboración ha sido 100% italiana grabándose en el Forum Music Village de Rome, estudio por donde han pasado desde el mismo Morricone, Gassman o Fellini.

Todo este coctel de ingredientes dan como resultado un disco extraordinario, excelentemente producido y cuidado al detalle. Apetecible desde su primera escucha, esta obra nos presenta una estructura de película, en la que iremos oyendo alternar melodías cantadas e interludios instrumentales. Todo empieza con los créditos del inicio: Theme of “Rome”

El objetivo de la cámara se abre y nos muestra  ‘The Rose With A Broken Neck’, un melancólico y solitario llanto en medio de un imaginario desierto de Nuevo Méjico. Y es que uno de los puntos fuertes de Rome son las interpretaciones de sus dos artistas invitados. Mientras a Norah Jones se le conceden pistas más acordes a su estilo,  la interpretación de Jack White va mucho más allá, con canciones cargadas de intensidad y épica. Muy destacables son los cortes ‘Season’s Trees’ (Norah Jones) o ‘The World’, del citado White.

Season’s Trees


The World

No menos destacables son los interludios del disco, que ayudan a  dar mayor credibilidad a la sensación que estamos delante de una banda sonora original. Encontramos grandes composiciones orquestales, acompañadas de coros típicos de los westerns de antaño. Algunos de estos interludios incluso sirven de remisniscencia de melodías pasadas o venideras, como es el caso de ‘Her Hollow Ways’, o de ‘Morning Fog‘.

Un disco que transcurre tan rápido que al final se nos hace demasiado corto (su duración es inferior a los 40 minutos), a pesar de las 15 pistas del CD. Y el único consuelo que nos queda es que podemos volverlo a escuchar de nuevo y tratar de buscar nuevos sonidos que no hemos captado en la primera escucha. El buen hacer de los sres. Luppi y Burton (Danger Mouse) convence y emociona. Ellos ponen la música. Tú imaginación hace la pelíclua.  Sin duda,  uno de mis candidatos a disco del año.

¿Álguien se atreverá a hacer una pelíclua a partir de esta banda sonora?

Tobrah D. Gitcko

http://romealbum.com/

NOTA: 9 /10